Las tierras del Prat empiezan a estar habitadas mucho antes de la creación del núcleo urbano y durante siglos, hasta el XX, habrá un claro dominio del campo sobre la ciudad. El crecimiento del núcleo urbano se había producido anárquicamente aunque desde 1859, el ayuntamiento había intentado ordenar y controlar la edificación de casas.
En 1916 el Ayuntamiento había aprobado un plan general de ordenación de los viales existentes y de planificación de otros nuevos, a partir de una red de calles en forma de cuadrícula, inspirado en el Ensanche de Barcelona. El plan abarcaba la totalidad del núcleo urbano, delimitado entre la calle del Puente (la actual Nicolás M. Urgoiti), el Canal de la Dreta a su paso por el Fondo d'en Peixo y las proyectadas Ronda del Sur (actual calle Lleida) y Ronda del Este (actual avenida del Pare Andreu de Palma de Mallorca).
El proyecto no se llevó a cabo en su totalidad, pero dio lugar, entre otras, a la calle Mossèn Cinto Verdaguer, que habría de convertirse en el gran centro comercial y de servicios y la avenida de Josep Anselm Clavé, la nueva vía de acceso a la población para sustituir la tradicional por la calle del Pont.
El Prat vivirá, en este periodo, importantes mejoras. En el año 1916 se pavimenta la plaza poniendo fin al estado secular de abandono. Entre el año 1918 y 1919, se establece la iluminación eléctrica pública, se instala el teléfono y se construye un matadero municipal y una báscula pública. En el año 1921 se construye el primer mercado de la población.
El Prat, no obstante, continuará creciendo a un ritmo lento hasta la consolidación del proceso industrializador, un proceso largo y complejo que se llevará a cabo en diferentes etapas. Este proceso comportará la llegada de importantes contingentes de población procedentes de toda Cataluña y el resto del Estado. Para afrontar las nuevas necesidades de viviendas, cabe destacar la iniciativa de La Seda de Barcelona que, entre 1955 y 1958, levantará casas para sus trabajadores (el barrio de las casas jardín) y la creación de la Cooperativa Obrera de Viviendas, que a lo largo de los años sesenta construirá pisos a precios asequibles para los trabajadores.
En el año 1965 se empieza a construir el barrio de Sant Cosme. Este barrio, como otros creados durante el franquismo, se planificó, básicamente, para eliminar el barraquismo de Barcelona. El resultado del proceso, no obstante, será la creación de un nuevo barraquismo vertical promovido por el Estado.
En el año 1976 se aprobó el Plan General Metropolitano que ordenó las grandes líneas de desarrollo urbanístico del Prat y a partir del cual se ha ido configurando el actual tejido urbano de la ciudad.
En los años 80 el crecimiento continúa. Las preocupaciones urbanísticas están dirigidas a conseguir una mejora en los equipamientos, especialmente en los barrios más densificados y con más carencias, en un intento de racionalizar el urbanismo incontrolado de las décadas anteriores y equilibrar el crecimiento.
El Prat de los noventa ha hecho frente a los grandes retos motivados por la evolución más reciente de la población: la terciarización de su economía que contrasta con la imagen industrial tradicional. En este contexto, el Plan Delta abre un abanico de expectativas de crecimiento que hacen del Prat uno de los municipios de toda Cataluña con mayores potencialidades, tanto desde el punto de vista económico como desde el social, territorial y medioambiental.