Los primeros pobladores
El Prat es el único pueblo cuyo territorio se encuentra íntegramente en el delta del Llobregat, y su historia ha estado siempre marcada por las peculiaridades de su medio natural. El primitivo delta era, antes de que el hombre lo transformara, una vasta extensión de marjales, producto de las condiciones creadas por la acción conjunta del mar, el río y la tierra.
Tras grandes esfuerzos, los primeros pratenses lograron ganar tierras para el cultivo y levantaron sus viviendas. Los más estables serán aquellos que se sitúen más lejos de la desembocadura, en el distrito de la Ribera. Las riadas, el paludismo endémico y las epidemias de cólera serán algunos de los enemigos más terribles a que se deberán enfrentar los pratenses.
Las tierras de El Prat comienzan a ser habitadas hacia el siglo X, mucho antes de la creación del núcleo urbano.
Las primeras edificaciones urbanas
Las primeras edificaciones urbanas tendrán como finalidad abastecer a los agricultores. Recordemos los primeros, situados, todos ellos, alrededor de lo que será la futura plaza: la carnicería (1418), la iglesia (a partir de 1544) y el hostal (1587) que será también taberna y horno de pan (a partir de 1617).
A finales del siglo XVII El Prat todavía no forma poblado pero posee una vida legal independiente con un consejo y unas ordenaciones municipales desde 1689.
La primera calle
El siglo XVII es el del nacimiento de El Prat urbano. Así, entre 1720 y 1740 comienzan a construirse las primeras casas alrededor de los edificios de la plaza. A lo largo del siglo se formará la primera calle del pueblo, el único que habrá durante mucho tiempo: la calle Major. En estas primeras casas se instalarán, sobre todo, modestos artesanos que harán tareas relacionadas con la agricultura. En 1724 llegará el primer maestro de escuela que, a raíz de los bajos salarios, compagina la tarea docente con la de secretario del Consejo Municipal.