Quizá el edificio más emblemático de El Prat afectado por el Plan Delta, y en concreto por la ampliación del aeropuerto, ha sido la Granja de La Ricarda y sus edificios complementarios. Gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de El Prat y AENA, el organismo aeroportuario estatal se hará cargo de las obras de traslado y reconstrucción de los edificios de la Granja, de reconocido valor patrimonial.
Los citados edificios son el edificio principal de la Granja, con las dos naves de cubierta de doble estructura semicircular, y los cobertizos de madera traseros, según los dictámenes y el proyecto de desmontaje, catalogación, almacenamiento y reconstrucción encargados por AENA al arquitecto Lluís Domènech.
La Granja de La Ricarda quedó directamente afectada por la prolongación de la pista principal, pero las obras de ampliación del aeropuerto incorporan, entre las medidas compensatorias del impacto ambiental, la recuperación de los elementos patrimoniales afectados. En el caso de la Granja de La Ricarda, estos valores históricos, arquitectónicos y patrimoniales son evidentes. El Ayuntamiento declaró la Granja como bien patrimonial de interés local y quedó incluida en el Catálogo de Edificios de Interés Histórico y Arquitectónico de El Prat.
El traslado de un edificio es algo nuevo para nosotros, pero se trata de un sistema de larga tradición en el centro y norte de Europa. En este caso, el nuevo emplazamiento de la Granja está por definir, pero probablemente se ubicará en los espacios calificados de zona de protección urbana, entre el límite sur del núcleo urbano y el aeropuerto, donde la Granja podrá albergar nuevos usos, además del previsto como museo.
La Granja de La Ricarda es el mejor ejemplo, conservado, de la introducción de los procesos industriales en la ganadería catalana de principios del siglo XX. En su tiempo fue modélica y muchos de sus avances procedían de la industria lechera suiza, que sirvió de modelo a la familia Bertrand. La Granja obtuvo numerosas distinciones a la calidad.
Construida entre 1909 y 1910, el edificio se sustenta en la estructura metálica del gran ingeniero Joan Torras i Guardiola. Los acabados exteriores y los elementos decorativos se enmarcan plenamente en el modernismo catalán. La construcción fue obra de la empresa del pratense Josep Monés i Jané, amigo de la familia Bertrand y a quien debemos buena parte de los edificios más singulares de la ciudad, como por ejemplo la Telegrafía.
Copyright © 2005 Ajuntament del Prat
Plaça de la Vila, 1 - 08820 El Prat de Llobregat · Tel 933 790 050NIF: P-0816800G - Registro de Entidades Locales (MAP) núm: 01081825