Hasta el siglo XIX
La agricultura tradicional pratense se caracterizaba básicamente por los bajos rendimientos y por los cultivos extensivos, con gran necesidad de mano de obra, jornales de miseria, uso de aperos anticuados y escasez de fertilizantes
Alrededor de la masía, eje del sistema agrícola tradicional, se intentaba implantar un policultivo que se complementaba con la cría de ganado y de aves de corral a fin de asegurar el autoconsumo de la familia. Los excedentes son escasos y la comercialización prácticamente nula.
A pesar de la proximidad del río-sus aguas no se aprovechaban para el riego-, los cultivos dominantes eran los de secano, con un predominio casi absoluto de los cereales, seguidos por las legumbres. Esta situación se mantendrá hasta el siglo XIX.

El sigloXIX
El Prat de la segunda mitad del siglo XIX sufre una transformación fundamental consecuencia de dos factores: la introducción del regadío y la llegada de nuevos propietarios. El regadío se implanta a partir de la construcción del Canal Derecho del río Llobregat y el descubrimiento del agua artesiana. Los nuevos propietarios sustituyen a los tradicionales del Antiguo Régimen (nobles, conventos, instituciones benéficas...) gracias a la aplicación de los decretos desamortizadores.
Como resultado de este proceso, aumenta el rendimiento de las tierras. Los excedentes se pueden comercializar cada vez más gracias a la mejora de las comunicaciones.
El siglo XX
El campo pratense consolida el regadío y abastece el mercado barcelonés. Algunos años más tarde se empieza a exportar, sobre todo a Francia y a Alemania, los importantes excedentes que se producen. La pérdida de suelo agrícola ha sido una constante desde el final de la Guerra Civil. La construcción del aeropuerto, en 1941, supone el inicio del proceso de expropiación de tierras, que continúa a lo largo de los años con las sucesivas ampliaciones. En 1986 la agricultura sólo ocupa a un 2,7% de la población activa de El Prat.